Para muchas personas con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), escuchar este tipo de comentarios es más común de lo que parece. Y aunque suelen decirse con buena intención, pueden hacer que quienes viven con esta condición sientan culpa, frustración o la idea de que simplemente “no están haciendo suficiente”.
Pero el TDAH no tiene que ver con falta de interés, pereza o poca disciplina. Es una condición del neurodesarrollo que influye en la manera en que una persona regula la atención, la impulsividad y, en algunos casos, la actividad motora.
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición que puede presentarse desde la infancia y acompañar a la persona durante diferentes etapas de su vida. Cada persona lo experimenta de manera distinta: mientras algunas tienen mayores dificultades para mantener la atención, otras presentan impulsividad, hiperactividad o una combinación de estas características. Por eso, no todas las personas con TDAH viven la misma experiencia.
Alrededor del TDAH todavía existen muchas creencias que generan desinformación.
Realidad: Muchas personas continúan experimentando características del TDAH durante la adolescencia y la adultez.
Realidad: El TDAH no se resuelve simplemente con más esfuerzo o voluntad. Las personas pueden necesitar estrategias, acompañamiento y herramientas que se adapten a su forma de funcionar.
Realidad: Algunas personas con TDAH pueden experimentar períodos de alta concentración en actividades que despiertan mucho interés. Esto no significa que las dificultades desaparezcan en otros contextos.
El TDAH en cifras
En Colombia, la prevalencia del TDAH llega al 17,1 %, una de las más altas de la región (Arocha et al., 2024, citado en LATAM Revista, 2025). En América Latina se estima que cerca de 36 millones de personas viven con TDAH, y menos de una cuarta parte recibe un manejo adecuado (Walter et al., 2020). A nivel internacional, estudios en adultos han encontrado una prevalencia cercana al 4,4 % (Kessler et al., 2006). Las cifras confirman algo importante: el TDAH es más común de lo que se cree, y mereces comprensión, no juicio.
Cada experiencia es única, pero algunas personas describen situaciones como:
Estas experiencias pueden afectar el ámbito académico, laboral, familiar y social si no existe comprensión y acompañamiento.
Más allá de las dificultades para mantener la atención o planificar actividades, muchas personas con TDAH conviven con emociones como:
Por eso, el acompañamiento no solo busca desarrollar estrategias para el día a día. También puede ayudar a fortalecer el bienestar emocional y la relación que cada persona tiene consigo misma.
Recuerda
Tener TDAH no significa falta de esfuerzo. Significa que tu mente funciona distinto, y eso también puede ser una fortaleza.
Si conoces a alguien con TDAH, pequeños cambios pueden hacer una gran diferencia.
La comprensión también hace parte del bienestar.
Puede ser útil buscar apoyo cuando las dificultades para mantener la atención, organizar actividades o gestionar la impulsividad comienzan a afectar diferentes áreas de la vida. Una valoración profesional permite comprender mejor lo que está ocurriendo y orientar el proceso de acompañamiento según las necesidades de cada persona.
Recibir orientación no busca poner etiquetas. Busca ofrecer herramientas para vivir con mayor bienestar.
En el Día Mundial del TDAH, la invitación es a mirar más allá de los mitos. Detrás de una persona que parece distraída puede haber alguien que ha hecho un gran esfuerzo por adaptarse a un mundo que no siempre comprende cómo funciona su mente.
Hablar del TDAH con información, empatía y respeto también contribuye a reducir el estigma y construir entornos más comprensivos. Porque cada persona merece ser entendida antes que juzgada.
Estamos para acompañarte