Pequeños movimientos que pueden acompañar la jornada.
Durante el día de trabajo pasamos mucho tiempo en la misma postura, frente a una pantalla o concentradas/os en una tarea por largos periodos. Incorporar pausas activas no se trata de cambiar la rutina ni de hacer algo complejo, sino de introducir pequeños movimientos que ayuden al cuerpo a soltar tensión y cambiar de ritmo.
Aquí compartimos algunas ideas simples que pueden adaptarse a distintos tipos de jornada.
Pausas de 1 minuto
Ideales para hacer entre tareas o cuando sientas rigidez.
- Mover suavemente el cuello hacia los lados y en círculos lentos
- Elevar y soltar los hombros varias veces
- Parpadear conscientemente y cambiar el foco visual
- Estirar brazos y manos
Pausas de 3 minutos
Útiles para cambiar de postura y activar un poco el cuerpo.
- Ponerte de pie y estirar piernas y espalda
- Caminar unos pasos, aunque sea dentro del mismo espacio
- Soltar mandíbula y relajar la cara
- Respirar profundo un par de veces sin técnica específica
Pausas de 5 minutos
Cuando el momento lo permite.
- Salir a tomar aire
- Caminar con calma
- Estiramientos suaves
- Cambiar de ambiente, aunque sea brevemente
Algunas ideas para tener en cuenta
- No hay una forma “correcta” de pausar
- No todas las pausas funcionan igual para todas las personas
- Escuchar el cuerpo suele ser una buena guía
- A veces una pausa breve es suficiente
En AEQUI pensamos que cuidarse durante la jornada también incluye darse espacio para moverse, pausar y escuchar el cuerpo.