Saltar al contenido

Cuando el malestar no es físico, pero se siente en el cuerpo

No todo lo que duele se ve en un examen médico, pero eso no lo hace menos real.

Hay días en los que el cuerpo pesa más de lo normal.
Te sientes cansada, tensa, irritable o sin energía, aunque “en teoría” todo esté bien.
Duermes, comes, sigues con tu rutina… pero algo no se acomoda.

Muchas veces, cuando el malestar no tiene una causa física clara, empezamos a dudar de nosotros mismos:
“Seguro es estrés”, “ya se me pasará”, “no es para tanto”.
Y sin darnos cuenta, aprendemos a convivir con el malestar como si fuera parte normal de la vida adulta.

Pero el cuerpo no inventa sensaciones.
Solo encuentra formas de expresar lo que llevas sosteniendo por dentro.

Emociones que no se dicen, límites que no se ponen, exigencias constantes o duelos que no se procesan pueden terminar manifestándose como dolores, fatiga, tensión muscular o una sensación persistente de incomodidad.
No como una falla, sino como una señal.

Cuando el cuerpo empieza a avisar

A veces las señales son sutiles:

  • Cansancio que no mejora con descanso
  • Molestias físicas que van y vienen
  • Dificultad para dormir o para concentrarte
  • Irritabilidad sin motivo claro
  • Sensación de estar “funcionando en automático”

Nada de esto significa que “estés mal” o que no estés haciendo lo suficiente.
Muchas veces significa que llevas demasiado tiempo priorizando todo menos cómo te sientes.

Escuchar ese mensaje no es exagerar ni dramatizar.
Es empezar a cuidar tu salud de forma más completa.

Algunas formas de empezar a escucharte

No se trata de cambiarlo todo de golpe. A veces, empezar es mucho más pequeño:

  • Pon atención a tu cuerpo en momentos cotidianos.
    ¿Dónde se acumula la tensión? ¿Cuándo aparece el cansancio? El cuerpo suele repetir patrones.
  • Date permiso de parar sin justificarte.
    No necesitas estar “al límite” para descansar o pedir ayuda.
  • Nombra lo que sientes, aunque no tenga una explicación clara.
    Decir “no me siento bien” también es una respuesta válida.
  • Cuestiona la normalización del malestar.
    Vivir cansado, tenso o desconectado no debería ser el punto de partida.

Estas no son soluciones mágicas, pero sí pequeñas formas de reconectar contigo y dejar de ignorar lo que tu cuerpo viene diciendo.

¿Y la terapia?

La terapia no busca etiquetar ni forzar respuestas rápidas.
No se trata de encontrar algo “grave”, sino de entender qué te pasa.

Es un espacio para poner en palabras lo que el cuerpo ya está expresando, darle sentido a tus emociones y encontrar formas más amables de habitar tu día a día.
Un lugar donde no tienes que estar bien, solo ser honesta contigo.

Recuerda siempre

Sentirte mejor no siempre empieza en el cuerpo, pero casi siempre pasa por escucharlo.
Atender tu salud emocional también es una forma de prevenir que el malestar siga acumulándose.

En AEQUI creemos que el bienestar se construye cuando mente y cuerpo dejan de ir por caminos separados.

Cuando cuidarte deja de ser algo que postergas para después.

 

 

WhatsApp